Como ocurre en la conocida fábula donde el escorpión mata a la rana, y se condena a morir ahogado, solo porque es incapaz de modificar su conducta -su instinto- consistente en clavar su ponzoñoso aguijón a los otros animales, sin siquiera reparar en que se está perjudicando a si mismo. Recuerden amigos... "el turco es vivo", decían muchos en referencia al innombrable, y "nos va a sacar adelante"... Y más allá de alguna excepción, así quedamos.
Pero bueno, ¿es que todos los políticos son iguales?, ¿es que estamos condenados sin remedio?, ¿es que no hay salida?. A todos aquellos que piensan que la única salida es el "sálvese quien pueda", "hacer la mía", etc... les pido que reflexiones sobre si están dispuestos a vivir en una sociedad donde haya que estar siempre en guardia, robándonos y haciéndonos zancadillas los unos a los otros. Ya se sabe, "cocodrilo que se duerme, es cartera". La ley de la selva. ¿Vale la pena vivir así?.
No señores, digamos basta a toda esta mierda -con perdón de la palabra- y busquemos algo mejor, para nosotros y para nuestros hijos, a los que no podemos proteger todo el tiempo y para siempre. Y creo que la respuesta comienza por dejar de ser tan individualistas, insolidarios y chantas, "virtudes" tan difundidas entre nosotros. Tanto que muchos ya ni siquiera lo notan, o por la fuerza de costumbre, no imaginan que se pueda vivir de otra manera.
Sin embargo, hay otra, hay muchas otras, pero debemos comenzar por nosotros mismos, y fijarnos muy bien a quienes votamos, y participar en política, buscando algún grupo que nos represente -aunque sea chico- y exigir la posibilidad constitucional de ejercer control efectivo sobre nuestros representantes y de revocar sus mandatos si fuera necesario. La democracia no consiste en presentarse a votar cada dos años, sino en controlar que nuestros elegidos cumplan con sus promesas, y si no lo hacen, reclamar con todas las fuerzas y los mecanismos que nos puede dar la democracia, si la ponemos al servicio de ciudadano, y no del político corrupto.
Ya se que esto no es cómodo, tampoco es fácil, pero es muy estimulante, y además, aquí si... "No hay otra", ya que nadie puede salvarse solo, o nos "salvamos" todos -como sociedad organizada y ética- o no se "salva" nadie... Creanlo, por favor.
Es frecuente escuchar a muchos compatriotas declamar que los argentinos somos buena gente, solidarios, sensibles, habilidosos, y como si fuera poco, inteligentes, creativos, etc... En otras palabras, los mejores del mundo. También se dice que los argentinos "nos merecemos" tal o cuál cosa, o que "no nos merecemos" esto o aquello.
Sin embargo, lamento decirles que si hablamos del ciudadano "promedio", casi nada de esto es cierto. ¿Qué hemos hecho para merecer o dejar de merecer esto o aquello?... Seamos sinceros, nada, o casi nada.
Está claro que hay muchas excepciones -afortunadamente- pero lo que mata es el promedio.
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