Veo que se habla mucho de los síntomas de la enfermedad y de los posibles remedios, pero nada o casi nada del origen de la misma. Y si no conocemos el origen de la enfermedad, difícilmente podremos encontrar los remedios adecuados.
En este punto pregunto a los "hombres sabios" (yo tengo mis certezas) si la "deslocalización", es decir; el continuo fluir de actividades productivas desde los países otrora industrializados hacia los "paraísos fiscales-productivos" implantados en países del tercer mundo, no tendrá "algo que ver" en esta crisis.
Me pregunto como podrán los países otrora industrializados solventar sus economías y ese "estado benefactor" envidiado por el resto del mundo, si todas las actividades productivas se re-localizan fuera de sus fronteras. Si no se produce tampoco se exporta, entonces, ¿Cómo se equilibran las cuentas de resultado entre los ingresos y los egresos?
Este esquema internacional llamado "globalización económica" es muy provechoso para las empresas de capital multinacional, pero es desastroso para los países. Si las clases dirigentes son incapaces de establecer un sistema de eficientes controles a la libre circulación de bienes, servicios y capitales por el mundo, entonces los pueblos deberán encargarse de boicotear a esos productos, servicios, empresas y capitales "golondrinas", no consumiendo lo que producen. Ya veremos cuanto tiempo pueden soportar las empresas de capital multinacional, un boicot tan globalizado como ellos mismos.
A llegado la hora de que todos los pueblos del mundo comiencen a luchar masivamente contra estos "grandes hermanos" internacionales, recurriendo a nuevas herramientas (porque la situación también lo es) en principio desde el papel de simples consumidores, al que pretenden reducirnos las grandes empresas de capital multinacional.
En algunos países hace ya tiempo que han comenzado a gestarse movimientos en ese sentido, pero ahora es el momento de profundizarlos y extenderlos a la mayor cantidad posible de países, para que esta desigual lucha comience a rendir frutos. Creo que estas grandes empresas de capital multinacional son gigantes con pies de barro, muy poderosas para manipular distintos factores de poder (incluyendo a los gobiernos de muchos países) pero incapaces de resistir un boicot globalizado contra esos bienes y servicios que producen en condiciones indignas para el ser humano.
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