domingo, 1 de marzo de 2026

LOS JUDÍOS EN ARGENTINA Y LOS MEJORES BARRIOS DE BUENOS AIRES

 Esta es una historia de 150 años, que comienza con asentamientos de colonias agrícolas y termina en algunos de los barrios más exclusivos de Buenos Aires y de toda Latinoamérica.

Hacemos un recuento de los 10 barrios judíos más ricos del país. Pero no se trata solo de dinero. Se trata de cómo se construyó esa riqueza y de las comunidades judías que creó. Es un viaje a un mundo de ambición y resiliencia que pocas personas llegan a conocer.

Para comprender la historia de los barrios judíos mas ricos de Argentina, primero hay que entender cómo llegaron los judío a la Argentina, que alberga la mayor población judía de Latinoamérica, una comunidad de más de 180.000 personas. Esta comunidad no se construyó de la noche a la mañana, se forjó con oleadas sucesivas de inmigración, cada una con sus propias tradiciones y la férrea determinación del progreso económico.

La historia comienza a finales del siglo XIX. Los primeros judíos asquenazíes llegaron huyendo de la pobreza y la persecución en Europa del Este, patrocinados por el empresario y filántropo Barón Maurice Von Hirsch, quien tuvo el sueño de ofrecer una nueva vida para su pueblo en los campos de Argentina y de otros países. A estos primeros inmigrantes se los conoce como “los gauchos judíos”, que establecieron colonias agrícolas en las provincias.

Inmediatamente después, llegaron los judíos sefardíes, huyendo del derruido Imperio Otomano y del norte de África, portadores de las culturas del Mediterráneo y Oriente Medio. Más tarde, otra oleada llegaría desde Europa, escapando del régimen nazi. Estos diferentes grupos, latinos, alemanes y árabes, llegaron a Argentina con el mismo sueño: construir un futuro seguro y próspero. Su historia muestra una increíble movilidad social. Comenzaron como vendedores ambulantes, agricultores y artesanos. En un par de generaciones, sus hijos y nietos se convirtieron en médicos, abogados, artistas y titanes de la industria. Literalmente, se puede trazar este viaje en un mapa de Buenos Aires. Desde los abarrotados conventillos de los primeros asentamientos hasta los frondosos y elegantes bulevares de los distritos más ricos de la ciudad, esta es la crónica de ese viaje.

Número 10: Moisés Ville, provincia de Santa Fe.

Esta historia comienza en un pequeño pueblo en la provincia de Santa Fe, llamado Moisés Ville. Su riqueza no se mide en dinero, sino en el capital histórico que representa. Es el punto de partida simbólico de la vida judía organizada en Argentina.

Fundada en 1889 por familias que huían de Rusia, este pueblo fue la primera colonia agrícola judía exitosa del país. Fue un audaz proyecto del adinerado Barón Maurice Hirsch, con la idea de convertir a los judíos europeos en agricultores del nuevo mundo.
Durante décadas, Moisesville fue un lugar próspero y opulento, un pedazo de Europa del Este trasplantado a Sudamérica. El pueblo contaba con varias sinagogas, una biblioteca judía, un teatro yidis y una academia de profesores de hebreo. El idish era el idioma de las calles.

Sus fundadores lucharon mucho para construir su riqueza. Hoy, la población judía del pueblo se ha reducido notablemente, ya que las nuevas generaciones se mudan a las grandes ciudades. Hoy el pueblo es un museo viviente, y el origen de numerosas familias judeo-argentinas muy poderosas.

Número nueve: Baracas y La Boca, Buenos Aires.

Desde los campos, la historia continúa en el denso corazón industrial del antiguo Buenos Aires, los barrios sureños de Barracas y La Boca. Esta zona, cerca del puerto, es donde desembarcó por primera vez una corriente diversa de inmigración judía: los sefardíes.

Mientras los asquenazíes se asentaban en el campo, numerosas comunidades sefardíes provenientes de Marruecos y del Imperio Otomano se establecían en éstos barrios. A principios del siglo XX, Barracas y La Boca eran barrios obreros llenos de fábricas y coloridos conventillos. Aquí es donde familias provenientes principalmente de Siria, comenzaron sus nuevas vidas. Eran comerciantes y artesanos, que trajeron los aromas de la comida de Oriente Medio y los sonidos del idioma ladino. Aquí no había grandes mansiones, sino comunidades unidas y el bullicio del comercio callejero. Allí construyeron sus propias sinagogas, como una muy impresionante en Barracas, que parece parte del Imperio Otomano. Estos simples lugares de culto, eran el corazón de la comunidad, junto a clubes sociales, sociedades de ayuda mutua y centros culturales. Si bien muchas familias se mudaron a zonas más exclusivas a medida que prosperaban, Baracas y La Boca siguen siendo un capítulo crucial. Representan la riqueza del patrimonio sefardí, un hilo conductor distintivo en el tejido multicultural de Argentina.

Número ocho: Flores, Buenos Aires.

La historia de Flores, un extenso barrio de clase media, añade otra dimensión, destacando el éxito de otro grupo de la comunidad judía: los judíos sirios, particularmente de Alepo.

A medida que las familias prosperaban, comenzaron a mudarse desde La Boca hacia Flores, en busca de espacios y casas más grandes. De este modo Flores se convirtió en un importante centro para la comunidad judía siria. Esta comunidad es famosa por sus estrechos lazos familiares, profunda fe religiosa, y un gran sentido comercial.

La riqueza aquí se basó en los textiles, el comercio minorista y la electrónica. Caminando por la comercial Avenida Avellaneda, estamos recorriendo ese legado. La zona se convirtió en un gran centro comercial y las magníficas sinagogas que construyeron, se convirtieron en centros de la vida religiosa, social, e incluso comercial. La riqueza de Flores es doble, por ser una historia de éxito comercial, y por ser una comunidad unida, que se enriqueció protegiendo su identidad.

Número siete: Villa Crespo, Buenos Aires.

Villa Crespo es quizás el barrio judío por excelencia en el imaginario popular de Buenos Aires, pero su riqueza es totalmente diferente. Si antaño Flores era el punto de entrada y el centro del comercio sefardí, Villa Crespo se convirtió en el alma intelectual y artística de los asquenazíes. Su riqueza no es tanto material, sino cultural, de ideas políticas y de influencia creativa. Habitada mayormente por inmigrantes asquenazíes de Polonia y Rusia, Villa Crespo era un barrio de artesanos, pequeños comerciantes y un grupo creciente de intelectuales, escritores y activistas políticos.

Durante gran parte del siglo XX, este barrio fue un hervidero de debates socialistas y sionistas en cafés y centros comunitarios. El yidis no solo se hablaba, sino que se publicaba en periódicos y se interpretaba en los escenarios. El monumento más emblemático del barrio es el Teatro IFT, fundado en 1932, que fue un legendario teatro independiente y un bastión de la cultura yidis.

La riqueza de Villa Crespo reside en sus ideas, ya que fue cuna de algunos de los pensadores y artistas más importantes de Argentina. Fomentó un profundo aprecio por la educación artística, valores que impulsaron a las futuras generaciones de profesionales y a las industrias creativas.

En el sentido cultural, Villa Crespo es uno de los barrios judeo-argentinos más ricos.

Número seis: Once / Balvanera, Buenos Aires.

Para entender la vida judía en Buenos Aires, hay que hablar de este barrio, oficialmente parte del barrio de Balvanera, Once es el corazón histórico de la comunidad judía asquenazí. Durante décadas fue la primera parada para miles de inmigrantes de Europa del Este. Es un centro denso y bullicioso, donde comenzar una nueva vida. El barrio de Once es una plataforma de lanzamiento, el sitio donde se construyeron muchas de las grandes fortunas judías de Argentina. A principios del siglo XX, el barrio se convirtió en el centro del comercio textil y de la confección; avenidas como Corrientes y Pueyrredón, aún están repletas de tiendas de telas y mayoristas de ropa, muchas fundadas por familias judías. Este frenesí comercial creó una poderosa base económica. Los pequeños negocios que surgieron aquí se convirtieron en grandes empresas con el paso del tiempo, pero Once era más que un centro comercial. Era el centro espiritual de la comunidad. Tiene una increíble densidad de sinagogas, escuelas religiosas, negocios “kosher” y alberga a la AMIA, el principal centro comunitario judío. El trágico atentado de 1994, que mató a 85 personas, consolidó el barrio como el corazón de la comunidad, convirtiéndolo en símbolo de dolor y resiliencia.
A medida que las familias prosperaban, se mudaban a otros barrios, pero Once sigue siendo la fuente económica y cultural de la comunidad judía de Argentina.

Número cinco: Recoleta, Buenos Aires.

Entrar a Recoleta es como entrar en París. Este es el hogar tradicional de la aristocracia argentina, un barrio de impresionantes palacios, y del mundialmente famoso Cementerio de la Recoleta.

No es un barrio de población judía, pero aparece en ésta lista porque representa el ascenso de la comunidad judía a la más alta esfera de la sociedad argentina. La clave está en la calle Libertad, donde se alza la primera y más antigua sinagoga de Buenos Aires, fundada en la década de 1860 por familias judías alemanas y francesas. El edificio actual fue consagrado en 1897 y su ubicación es una declaración de intenciones realmente audaz. Construir un templo tan grandioso en el corazón del barrio más aristocrático y católico de la ciudad, fue un acto de profunda confianza.

La riqueza de Recoleta simboliza el momento en que la comunidad judía pasó a ser parte integrante de la Nación. Las familias pertenecientes a este templo, fueron de las primeras en alcanzar gran riqueza y posición social. Eligieron construir su institución más importante en el barrio más prestigioso del país, no en un enclave judío. Es un desafiante símbolo de ambición realizada.

Número cuatro: Barrios cerrados, Nordelta.

En los extensos suburbios al norte de Buenos Aires, ha florecido un nuevo tipo de barrio exclusivo en las últimas décadas, llamado “Barrio Cerrado”. Son ejemplos de cómo se expresa la riqueza en la Argentina moderna, y la comunidad judía quiere ser una parte importante de ella. Lugares como Nordelta y otros “Clubes de Campo”, son mundos de lujo en sí mismos. Hablamos de mansiones extensas con piscinas privadas, campos de golf, canchas de polo, escuelas de élite, etc., todo ello escondido tras altos muros y con seguridad las 24 horas. Estas comunidades no son judías como Once, son mixtas, pero muchas tienen una población judía tan grande, que se ha construido nueva infraestructura comunitaria dentro de los muros, como ha ocurrido en Nordelta, para servir a la creciente comunidad judía, ofreciendo servicios religiosos y programas culturales. La riqueza aquí es evidente. Es la riqueza de una élite globalizada moderna, donde los lujos supremos son la privacidad y la seguridad. El auge de la presencia judía en estos enclaves de élite es una clara señal del increíble éxito alcanzado por los descendientes de inmigrantes que antaño se apiñaban en los barrios bajos de la ciudad.

Ahora, estamos a punto de entrar en nuestro “top tres”, los epicentros absolutos de la riqueza y la influencia en la Argentina actual. Las historias aquí presentadas involucran un éxito financiero asombroso y las propiedades inmobiliarias más codiciadas de Sudamérica.

Número tres: Palermo, Buenos Aires.

En nuestro top tres se encuentra Palermo, el barrio más grande y más de moda de Buenos Aires. Palermo es en realidad un conjunto de distritos más pequeños, y dentro de esta vibrante zona, prospera una comunidad judía moderna, adinerada e influyente. La riqueza aquí es una mezcla de bienes raíces de alta gama, atractivo cultural y energía emprendedora. La presencia judía es diversa, hay jóvenes profesionales judíos, emprendedores tecnológicos y artistas. Se los puede ver en Palermo Soho, con sus boutiques de diseñadores y su vibrante vida nocturna. Pero el verdadero dinero se concentra en zonas como Palermo Chico. Este exclusivo enclave, rodeado de embajadas, es uno de los lugares más caros para vivir en Buenos Aires. Repleto de opulentas mansiones y tranquilas calles arboladas. Vivir aquí significa unirse a la élite establecida de la ciudad. La vida judía en Palermo refleja este ambiente moderno. Junto a las sinagogas tradicionales, existen centros comunitarios contemporáneos que atienden a una generación más liberal y dinámica. El barrio también alberga el Museo del Holocausto de Buenos Aires, un centro para la memoria y la educación. La riqueza de Palermo consiste en la fusión del dinero con la modernidad. La comunidad judía no solo reside en uno de los barrios más ricos de la ciudad, sino que también está forjando activamente su identidad como centro de negocios y una vida urbana sofisticada.

Número dos: Belgrano, Buenos Aires.

Ahora llegamos a Belgrano, específicamente al barrio de Belgrano “R”, la capital de la opulencia familiar consolidada. Durante décadas, este ha sido el destino predilecto de familias judías exitosas que buscan un lugar prestigioso, tranquilo y con un profundo sentido de comunidad para criar a sus hijos. Hoy Belgrano es considerado el corazón demográfico de la comunidad judía de Buenos Aires. Belgrano “R” es conocido por sus grandes mansiones de estilo inglés y elegantes edificios de apartamentos a lo largo de amplias y arboladas avenidas. Es, sin duda, uno de los barrios residenciales más caros de Argentina. No se trata de una riqueza de ostentosa, sino de la riqueza tranquila y segura de médicos, abogados y empresarios, que han tenido éxito durante generaciones. Pero lo que realmente define la riqueza judía de Belgrano es su increíble red de instituciones. El barrio es el epicentro de la educación judía en Argentina, con escuelas diurnas de élite como Tarbut y ORT, que atraen a familias judías adineradas y consolidan el estatus del barrio. Belgrano también está repleto de sinagogas y centros comunitarios de todos los grupos, creando un denso tejido social y religioso. Vivir en Belgrano significa formar parte de un ecosistema comunitario completo donde confluyen la vida social, la vida religiosa y la vida familiar. Ese poderoso sentido de pertenencia, combinado con el alto valor inmobiliario, crea una riqueza tangible e intangible. Es la realización del sueño del inmigrante judío.

Número uno: Puerto Madero, Buenos Aires.

Y finalmente, en el número uno, tenemos a Puerto Madero, un ambicioso proyecto de renovación urbana, que no es un barrio judío en sentido tradicional, pero es sin dudas, el lugar más rico de Argentina y el lugar de residencia de muchas de las personas más adineradas del país, incluyendo un número significativo de titanes judíos de la industria y las finanzas.

Puerto Madero transformó unos muelles abandonados, en el barrio más moderno y caro de Latinoamérica. Con sus elegantes rascacielos de cristal, almacenes de ladrillo reutilizados y yates privados, Puerto Madero es un símbolo deslumbrante de la riqueza del siglo XXI. El precio por metro cuadrado aquí rompe récords, llegando a veces a los $10,000 o más, en los edificios más exclusivos. Este es un reino de puro poder financiero. Si bien carece de las instituciones comunitarias de Belgrano, su conexión con la historia de la riqueza judía es innegable. Este es el punto final del viaje para los miembros más exitosos financieramente de la comunidad.

La comunidad judía argentina ha creado algunos de los imperios empresariales más prominentes del país en los sectores de los medios de comunicación, inmobiliario y finanzas. Los líderes de estos imperios residen en los impresionantes áticos de las torres residenciales de Puerto Madero.

Vivir aquí es una declaración de intenciones. Significa un nivel de éxito que trasciende la comunidad local y te sitúa en una élite global. Por eso Puerto Madero es el número uno, porque representa la cúspide del éxito financiero. Es la brillante cúspide moderna de una historia económica que comenzó hace un siglo con inmigrantes de escasos recursos en los campos de Moisés Ville, y el testimonio definitivo de las increíbles alturas económicas que ha alcanzado la comunidad judía en Argentina.

Lo que está claro, es que la riqueza para la comunidad judía argentina es un concepto dinámico y en constante evolución. Es una historia de transformación desde la riqueza colectiva de los primeros asentamientos hasta las asombrosas fortunas individuales de la actualidad. Abarca tradición, cultura, educación y un extraordinario éxito económico.

domingo, 8 de febrero de 2026

LA DEUDA EXTERNA DESDE EL SIGLO XIX HASTA HOY: ¿CÓMO EMPEZÓ TODO?

Todos se tiran por la cabeza la enorme deuda pública que tiene el país, es decir, los miles de millones de dólares que los argentinos tenemos que pagar, y hoy vamos a contestar la pregunta del millón, mejor dicho, de los casi 500.000 millones de dólares.

Entonces ¿Quién endeudó a la Argentina?

Menem, De la Rúa, Néstor Kirchner, Cristina Kirchner, Mauricio Macri o Javier Milei.

No traigo especulaciones, traigo datos que van a arrojar una respuesta lapidaria.

La deuda no es algo nuevo, la deuda viene de hace muchísimos años.

El primer endeudamiento internacional de la Argentina fue con la Baring Brothers, una casa de préstamos británica que le prestó dinero a la Argentina en 1824.

Pero vengamos más al presente. Arranquemos desde el año 1992, ya que a partir de ese año, se pueden ver números oficiales, corroborados por el Ministerio de Economía.

Avisamos que éstos números pueden incomodar a más de un presidente…

- Durante los dos mandatos de Carlos Menem, arrancando desde 1992, la deuda pública prácticamente se duplicó. Pasó de 63.250 millones de dólares a 123.366 millones. Es un aumento del 95%. Fue una época de estabilidad y modernización a un alto costo. En el contexto de la convertibilidad, el endeudamiento no parecía un problema, pero todo cambió poco después.

- En 1999 llega Fernando de la Rúa, se profundiza la crisis, cae la convertibilidad y el país entra en default. Durante los dos años de De la Rúa, la deuda aumentó un 16,9%.

- Luego viene Duhalde, que gobernó poco, pero la deuda siguió creciendo. La novedad es que durante su mandato se sale de la convertibilidad y se “pesifica” la economía, lo que también impacta en la deuda.

- Luego llegó Néstor Kirchner. Entre 2003 y 2007 la deuda creció un 15,4%. Pero hay un dato clave: Kirchner negocia la deuda en default y alcanza una quita. Los acreedores aceptan cobrar menos para que Argentina vuelva a pagar.
Esto parece bueno, pero también trae consecuencias: El país pierde credibilidad y la próxima vez que pida prestado, pueden no prestarle o cobrarle más caro. Así funciona el mercado.
Kirchner re-negocia y gana margen. Además, le paga al FMI para sacárselo de encima, pero paga con reservas del Banco Central. Es decir, se endeuda internamente para pagar la deuda externa. Kirchner toma dólares del Banco Central y se los da al FMI. 
A cambio, le entrega un papel al Central, generando una nueva deuda interna. Esto genera polémica y mucha discusión en el ambiente político nacional.

- Durante los 8 años de Cristina Kirchner, la deuda creció 36%, de 176.870 millones a 240.665 millones de dólares. Gran parte fue deuda intra-estado, con ANSES y el Banco Central, o sea, sigue siendo deuda. Cristina Kirchner critica el endeudamiento, pero durante su gestión también creció.

- Luego, en 2015, asume Macri. Durante los 4 años de Macri la deuda aumentó 34%, hasta 323.065 millones. Volvió el endeudamiento con privados y con el FMI, que prestó 44.000 millones para intentar sostener el peso. Mauricio Macri critica al kirchnerismo por haberse endeudado antes, pero él también lo hace.

- Luego llegó Alberto Fernández, con pandemia incluida. Entre 2019 y 2023 la deuda pasó de 323.065 a 370.673 millones. Es un aumento del 14,7%. Hubo reestructuración y quita.

- Por fin llega Milei, y en un año, la deuda aumentó un 26%. En parte porque documenta deuda vieja, pero también influye la apreciación del peso.

Entonces, ¿Quién endeudó a la Argentina? La respuesta es “Todos”. Desde 1992 hasta hoy, todos los presidentes dejaron más deuda que la que recibieron.

El problema no es solo la deuda en sí, sino que la economía no crece. Si el PBI sube, la deuda como porcentaje del producto baja, pero esto no ocurre desde el 2011.

¿Hay deuda buena y deuda mala? No. Toda deuda es deuda. Si es con el BCRA o con ANSES, también hay que pagarla, no es gratis. Sacar dólares del BCRA para pagarle al FMI tiene consecuencias, ya que bajan las reservas y no se puede enfrentar una posible crisis cambiaria.

¿Es igual deber en pesos que en dólares? No, porque la deuda en pesos se puede licuar con inflación, mientras que la deuda en dólares es más rígida, mas difícil de manejar.

Reiteramos que todos los números son oficiales, proporcionados por el Ministerio de Economía de la Nación.

"UNA IMAGEN VALE POR MIL PALABRAS" y/o "LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"




LA ARGENTINA CONSERVADORA 1880-1916

El período conservador de Argentina, conocido como la "República Conservadora" o el "Orden Conservador" (1880-1916), fue una etapa de rápida modernización, crecimiento económico agro-exportador y consolidación territorial bajo la hegemonía del Partido Autonomista Nacional (PAN) y la Generación del 80.

El sistema político se caracterizó por una “Democracia Restringida", mediante la práctica del fraude electoral y la exclusión de las mayorías. Ese período acabó con la llegada de la Ley Sáenz Peña en 1912, que estableció el voto secreto, universal y obligatorio.

Las características principales del período fueron...

- La política estaba dominada por una élite oligárquica conservadora, llamada por Sarmiento "Oligarquía con olor a bosta", que impuso el lema "Paz y Administración". El PAN (Partido Autonomista Nacional) controló la sucesión presidencial, a menudo sin oposición real, con prácticas de dudosa legalidad ya mencionadas.

- En lo económico, se consolidó el modelo "Agro-Exportador" que convirtió a la Argentina en "El Granero del Mundo", exportando materias primas (carne y granos) e importando productos manufacturados, con fuerte inversión británica en ferrocarriles y frigoríficos.

- En lo social, se completó la ocupación del territorio mediante la "Campaña al Desierto", que consistió en exterminar a los aborígenes y entregar los campos a un pequeño grupo de "caracterizadas familias”. También se federalizó la ciudad de Buenos Aires, y se fomento la inmigración masiva desde Europa.

Paralelamente hubo un fuerte impulso a la educación pública, laica y gratuita (Ley 1420), pero también existió una marcada desigualdad social y nula participación política de los inmigrantes y las clases populares.

El descontento ante el fraude y la exclusión del pueblo, provocó constantes huelgas obreras y el nacimiento de la Unión Cívica Radical (UCR) condiciones que forzaron la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912, que estableció el voto universal, secreto y obligatorio, permitiendo el triunfo del radical Hipólito Yrigoyen en 1916.

Los presidentes más notables de período fueron...

- Julio Argentino Roca (PAN - 1880/1886 y 1898/1904)

- Miguel Juárez Célman (PAN - 1886/1890)

- Carlos Pellegrini (PAN – 1890/1892)

- Roque Sáenz Peña (PAN - 1910/1914)

- Hipólito Yrigoyen (UCR - 1916/1922 y 1928/1930)

El 6 de septiembre de 1930 se produjo el primer golpe de Estado en Argentina, liderado por José Félix Uriburu, interrumpiendo la segunda presidencia de Yrigoyen e inaugurando una oprobiosa serie de golpes de Estado que han acabado, al menos eso deseamos, en 1983, con la asunción del radical Raúl Alfonsín, quién tampoco pudo completar su gobierno, aunque esta vez el golpe no fue militar, sino empresarial-sindical.

Como ya hemos dicho en repetidas oportunidades, el gobierno "libertario" de Javier Mileikovsky, propone implícitamente "Atrasar el Reloj" de la Historia y retornar al modelo conservador, exportador de materias primas agrarias o minerales, eliminando lo poco que queda de la otrora pujante industria nacional, facilitando la importación indiscriminada de productos extranjeros.

Las consecuencias de estas políticas, ya ensayadas y fracasadas, será la desocupación y la miseria de grandes cantidades de argentinos, que quedarán fuera d el sistema, a merced de la voluntad de las grandes empresas nacionales y/o extranjeras, obligados a trabajar por salarios miserables y sin el respaldo del Estado ni de sindicatos que los representen de verdad.


jueves, 5 de febrero de 2026

LAS INFLUENCIAS DE EEUU EN LATINOAMÉRICA - DW DOCUMENTALES


 

TRUMP/EEUU NO SALVARON A MILEI, SALVARON A WALL STREET


 

EL PAÍS QUE NOS PROPONE MILEIKOVSKY, TRUMP, Y SUS SECUACES.

El león siniestro dijo que no comerciaría con China porque son "zurdos comunistas", sin embargo permite el ingreso irrestricto de productos chinos baratos, que acabarán con lo poco que queda de la otrora pujante industria nacional, que no fabricaba productos de última tecnología, pero daba trabajo a muchos argentinos y permitía que todos tengamos un nivel de vida más que digno.

Los más jóvenes tal vez no lo sepan, pero todo el Gran Buenos Aires estaba poblado de talleres y galpones industriales, donde se fabricaba de todo para el consumo interno, y algo también para exportar, evitando dilapidar recursos en importaciones prescindibles.

Por poner un ejemplo típico, acá se fabricaban autos, camionetas y camiones, sin dudas menos avanzadas que los producidas en Europa o EEUU, pero la utilidad era la misma, y la gente vivía bien, sin apremios económicos, con buenos hospitales y escuelas de todo tipo, entre ellas las de "formación técnica", que preparaba a los jóvenes para trabajar en las numerosas fábricas y talleres ubicados no solo en el GBA, sino también en Córdoba, Santa Fé, y algunas otras provincias.

Incluso llegamos a fabrica un automóvil desarrollado en Córdoba, que compitió de igual a igual con los autos más avanzados del mundo, en el circuito alemán de Nurburgring, me refiero al famoso "Torino"

La importación masiva promovida por el gobierno liberchanta, al acabar con lo que queda de la industria nacional, dejará un país lleno de zombis desocupados, sin posibilidades de comprar esos atractivos productos importados.
Además, ese "ejército de desocupados" será fuente de conflictos sociales, delincuencia, narcotráfico, y cualquier medio de supervivencia para ellos.

Las consecuencias ya las sabemos, porque las hemos experimentado durante el menemismo. El país se convertirá en una fuente de mano de obra barata para los agrogarcas, que son los dueños del país, y también para las empresas extranjeras radicadas en el país para explotar nuestros recursos naturales, petróleo, gas, oro, cobre, litio, etc... que ocupan muy poca mano de obra y dejan muy pocos beneficios para el país.

Y eso es justo lo que necesita EEUU para competir con China, Corea, Malasia, Vietnam, etc.. pero NO lo que necesita Argentina. Para nosotros será una verdadera tragedia, y no es tan difícil darse cuenta.